Bernardo José de Souza, 2016

 

“Ferrero’s work materialises in a ghostly dimension, right in the interstice in between the solidity of reality and the plasticity of fiction. There is a search for the very essence of death, for memory, and for long lost life, in her work method. In Rio de Janeiro, Ferrero wandered through neighbourhoods whose history of luxury emanated from century-old buildings, contrasting with the timelessness of organic forms of nature and the harsh geometry of modernist architecture, which, under the utopian commandments of the movement, ignored the recent past in the race to achieve "the future" at the expense of despising its colonial heritage. The historic buildings that the artist investigates, and on which she focuses on for this project, are contaminated by a bourgeois spirit that continues to haunt our present history, pronounced by the utter discrepancy between the social realities of a colonial past, long supplanted by the careerists influences of the the "nouveau-riche" and of populations historically abandoned "ao-deus- dará" by the elite and the Brazilian state. ​The ghosts of the past, however, remain entrenched in the powerful architecture that outlines our immediate landscape, whether it is the mirrored and ostentatious architecture that emerged in recent years, or the functional and utopian that pointed towards the “Rio do Futuro” of the 50s, 60s and 70s, or even that decaying and in ruins, whose mouldy membrane is drawn by Ferrero; forgotten by time, but still present in our urban setting.”

 

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“La obra de Ferrero toma cuerpo en una dimensión-fantasma, en el intersticio entre la solidez de lo real y la plasticidad de la ficción. Existe una búsqueda de la propia esencia de la muerte, de la memoria, de vida perdida durante siglos en su método de de trabajo. En Río de Janeiro, Ferrero deambuló por los barrios cuya historia de lujos emanaba de edificios centenarios, contrastando con la a-temporalidad de las formas orgánicas de la naturaleza y con la geometría de la arquitectura modernista, que, bajo los mandamientos utópicos del movimiento, ignoraba el pasado reciente en la carrera para alcanzar “el futuro” a expensas del desprecio de la herencia colonial. Las edificaciones históricas que la artista investiga están contaminadas de un espíritu burgués que sigue rondando nuestra historia actual, marcada por la discrepancia absoluta entre las realidades sociales de un pasado colonial, que ha sido suplantado por las influencias arribistas del “nouveau-richismo”, y por las poblaciones históricamente abandonadas “ao-deus-dará” por las élites y el estado Brasileño. Los fantasmas del pasado, sin embargo, se mantienen arraigados en la potencia arquitectónica que delinea el paisaje inmediato, ya sea aquella espejada y ostentosa que emergió en los últimos años, o aquella funcional y utópica que apuntaba hacia el “Río do futuro” de los años 50, 60 y 70, o incluso aquella decadente y en ruinas -cuya membrana es extraída por Ferrero- olvidada por el tiempo, pero aún presente en nuestro entorno urbano”.